Una vez concluidos los estudios "in vitro", se pasó a la experimentación con seres vivos, primero en animales de experimentación y posteriormente en humanos. Los resultados fueron alentadores.
La experiencia con ratas demostró que el SIM era capaz de suprimir totalmente el síndrome artrítico, desarrollado mediante adyuvante. El primer resultado positivo fue el gran poder antiinflamatorio del SIM en todos los procesos que se ven afectados por ese tipo de reacción. Pronto se descubrió también que el SIM es capaz de estabilizar el sistema del complemento, neutralizando de esta forma la causa de las enfermedades auto-inmunes.
La experimentación clínica llevó a concluir que el SIM es efectivo en todas las patologías en las que el sistema inmunitario se ve afectado, especialmente en:
Los éxitos terapéuticos difieren, obviamente, dependiendo de la gravedad de los casos, pero podemos afirmar que en patologías auto-inmunes en general se ha obtenido un 75% de remisiones.
En los casos de cirrosis post hepatitis B, la efectividad está en torno al 75%, mientras que en hepatitis tipo C, la efectividad decae hasta un 50%. En los nefrópatas, se puede requerir un tratamiento de por vida con SIM en días alternos, si bien esto siempre es preferible a dos o tres diálisis semanales.
Asimismo se han realizado experiencias muy alentadoras con pacientes afectados por SIDA, si bien se mantienen ciertas reservas al respecto por la necesaria prudencia científica. En el caso del asma bronquial hay un 85% de éxitos, excepto enfisematosos. En fumadores el suero no actúa.